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Miguel Bosé SUPERSTAR

by Pornosawa (and Viru) 31-12-04

Un diablo se ha escapado…

PD: Como homenaje a la infinita sabiduría de Miguel demostrada en Séptimo de Caballería, los títulos del texto van a estar basados en obras filosóficas. Por lo tanto, no tienen nada que ver con el texto subsiguiente….o sí.

Miguel hablando de la retórica Hegeliana con una fan

Ética a Nicómaco

Recuerdo como a la edad de 11 años un familiar mío compró el disco en el que salía Miguel Bosé vestido de ángel. Reconozco esa experiencia como un trauma, y aparte no comprendí ninguna de las letras de las canciones. Entendedme, yo venía de tener el famoso cassette de Oliver y Benji, y la experiencia de oír a una especie de susurrador absurdo fue demasiado para mí. Desde ese día, se interiorizó en mí la necesidad de escribir sobre este engendro surgido del nepotismo más brutal del franquismo (bueno, esto último no lo pensaba de pequeño, sólo quería reírme de ese idiota). Así que este artículo es una venganza paródica de uno de los mayores caraduras que ha visto la piel de toro. Sí, hoy hablaremos de Miguel Dominguín.

Miguel en su pubertad, imitando a Topo Gigio

Leviatán

Miguel Bosé era el hijo de la conocida pareja Luís Miguel Dominguín y Lucía Bosé. Torero reaccionario, y mujer liberada sólo podrían dar un fruto extraño, y sin duda fue así. Miguelito crecía feliz entre algodones, conociendo a todas las folclóricas de la época. De ahí, posiblemente venga su costumbre y amor a las faldas, con ropa interior o sin ella. Como su mama era una snob, estudió en el liceo francés y comenzó clases de danza a los 17 años (de hecho, la película ésa de Billy Elliot está basada en su vida).

De estas dos experiencias saco dos elementos que marcarían su trayectoria: Un don de lenguas apabullante (quicir) y una pluma comparable a la de La gallina Caponata (Ahora Pacopico, en el Barrio Sesamo noventero). En principio el chico quería ser actor, siguiendo los pasos de su Madre, y consiguió bastantes papelitos en Italia (hasta en Suspiria salía el tío). Pero su fulminante trayectoria fue interrumpida por sus incursiones en la música, que tuvieron como padrinos a Camilo Sesto y Cecilia.

El origen de la tragedia en el espíritu de la música

El título del primer longplay (uy que Luqui me estoy volviendo) sólo podía ser llamado Linda, nombre anglosajón totalmente vendible para la generación de terroristas ambientales con chándal que se hacían llamar “jóvenes”. Linda, es una joya del travestismo más delirante y años luz de lo que haría McNamara en la movida. A diferencia de los grandes travelos de la movida, Miguel alcanza un pacto tácito con su audiencia que no permite cuestionar su sexualidad. la pluma era tan evidente que no hacía falta que nadie dijera nada. Esto nos lleva a un elemento que marca la primigenia trayectoria de Bosé: que no canta absolutamente nada Miguel Bosé fue el primer cantante español no castrado u hormonizado, que hizo de forzar la laringe un arte. Aunque nunca llegó al nivel de Los Pecos (Que mataron a una fan por culpa de sus gritos, o algo así…), sus entonaciones son claves en la movida, y aún nos atreveríamos a decir que ésta es una síntesis de Miguel Bosé y Parchís (Si no se lo creen, oigan Música Moderna de Radio Futura). Por cierto que Parchís versionearon Don Diablo.

Linda supuso un mediano éxito para Miguel, y le salieron algunos imitadores (recuerden a Bruno del episodio de Verano Azul). Y ahí le tenían, en dura pugna con Iván, Los Pecos o más adelante, Pedro Marín (que era el presi de su club de fans) por los corazones de las teens hispanas. Éste es el Bosé que nos gusta a nostros.

Hablar sobre Linda es especialmente difícil, más respecto a sus canciones. Sobre éstas creo que los adjetivos calificativos se quedan cortos, y realmente no sabemos si son geniales o penosas. Es muy difícil juzgar las que posiblemente fueran buenas composiciones, con la increíble interpretación de Bosé. Principalmente, porque posiblemente las letras las perpetra él. Hay algo asombroso en el artista antes conocido como Dominguín, y es su creatividad a la hora de realizar letras. Aunque él las achaca a su afición por la poesía (¿?), nosotros nos decantamos por su incapacidad de ajustar palabras a las enrevesadas estructuras sonoras.

Aunque sus primeros sencillos eran Bubble-Pop setentero (su primer éxito Linda es una especie de Camilo Sexto bujarra), Don Diablo ya marca el sendero de ida de olla que acompañará al resto de canciones a lo largo de su carrera. Creo que ni el más reputado lingüista podría descifrar el significado de “Seguid, si sigue así yo se lo voy a decir, que le cante a mi niña como gozo cuando guiña”, precisamente porque no tiene ningún significado.

De esta primera etapa no podemos olvidarnos recordemos de esta primera etapa baycityrollera el éxito Super Super man, de su disco Chicas (que irónico) que la gente canta en determinadas discotecas como Super Super gay, y que une a este gran artista con uno de nuestros personajes favoritos del cómic. Y por último, la favorita de Viru: Morir de amor. Aún es recordada una actuación en Aplauso donde Miguel daba unos pasos de baile tan amanerados que nos extraña que no se la pegase, debido a la cantidad de aceite depositada en el suelo del plató.

Pero a principios de los 80 su éxito había decaído bastante. Muestra de esta decadencia es que grabara una versión de... ¡MAS SEXY, DE COZ! Su carrera comenzaba a necesitar un giro. Aquí comenzaría las sorprendentes metáforas que desembocarían en sus discos de los 90, pero permítanme una pequeño addendum para meter sus primeros papeles cinematográficos.

Miguel se adelantó 10 años a Alejandro Magno

Más allá del bien y el mal

El primer papel de Miguel Bosé es de soldado alemán en una película de Rod Steiger de los 70. Hasta ahí bien, podríamos haberlo aceptado e incluso aplaudido. Pero no, el contacto de su madre con Luchino Visconti (director del Gatopardo), le fascinó del cine y sobre todo del papel de hijito enfermizo con problemas de identificación sexual. Así, éste va a ser su papel preferido gracias a la abundancia de monosilábicos y miradas perdidas. Sí, de aquí viene su afición a tener la mirada absolutamente perdida en todas las películas. Luego de aparecer en algunas películas menores (Erice y Saura no eran tontos), Colomo le dio el papel que le confirmaría como uno de los mejores actores de todos los tiempos (quicir): El Caballero del Dragón.

Todos los personajes de la primera época de Miguel, son un clon del Tadzio de Muerte en Venecia.

Citar esta obra referencia de la ciencia ficción en España, merece por lo menos una reverencia. Posiblemente la peor película de todos los tiempos, es a la vez pretenciosa y sumamente vacía, no teniendo sentido alguno. A diferencia de Supersonic Man, El caballero del dragón TIENE pretensiones de ser el no va más de las aventuras y se la pega a lo bestia. Colomo pensó erróneamente que mezclando dos de los temas preferidos de los 80 (la ciencia ficción y el medievo), el público iría escopetado a las salas, y no, el público se FUE escopetado de las salas al ver a Miguel subido en un caballo teñido de rubio y con un casco que parecía una pecera al revés. La historia es un remake ochentero del mito de San Jorge y el dragón, sólo que el dragón es un alien y Jorge es Miguel Bosé. Como suele pasar, la adaptación “moderna” de clásicos se la pega, y actores como Klaus Kinski (pasadísimo de vueltas) o Harvey Keitel (Haciendo caja), no pueden hacer nada para hacernos creer este esperpento. Eso sí, es la mejor interpretación de Miguel Bosé de todos los tiempos por una sencilla razón: No habla.

La madre que lo parió

La abolición del egoísmo

Bueno, habíamos dejado su carrera musical a principios de los 80. La movida, de la que él fue precursor (según él), le estalló en las narices y se adaptó poniéndose hombreras y bastantes botes de Garnier para su escaso, ya por aquél entonces, cabello. De su paso por la movida obtuvo la amistad de Al-Modóvar y de Warhol (que le diseñó la portada de su L.P. Made in Spain). Las ventas de sus discos por aquel entonces, demostraban dos cosas bien diferenciadas: Que a nadie le gustaba Miguel Bosé y sobre todo, que por extraño que parezca, eso le daba igual a la discográfica. El chico quería escapar de su imagen de Teen Idol. Para darle una aureola de calidad, contrató a los músicos de Toto, que ya se sabe que eran todos unos mercenarios de aupa. Pero, el público que le había dado la espalda (Aquí se presta a meter un chiste soez, pero no lo haré, visiten el Rellano.com si lo echan en falta), no tardaría en darle un caluroso aplauso con su single Bandido. El proyecto de mezclar el Blues del Autobús (¿?) y la música popular española de Salamandra, sólo convenció a la familia Dominguín y aprovechando el proto-auge del diseño y la moda que desembocaría en las Super-Models, convirtió Bandido en una especie de oda a la nada. En el fondo me da la sensación de que se moría de envidia de que el Fotonovela de Iván sea considerado un clásico del technopop europeo.

Los colorines tropicales, aparecían también en otros discos como Descanso Dominical. Es la época “caribeña” de los 80.

La canción Bandido es posiblemente la mejor de su carrera, ya que contaba con una letra más o menos comprensible (bueno, pse) y sobre todo con una música arrebatadora. El video, en el que Miguel se transforma en Indiana Jones gracias al mismo Miguel disfrazado de pájaro exótico (Sí, era un ególatra antes de salir en TVE), es una joya del bizarrismo. Pero, la clave fue la promoción bestial del disco, con Miguel y su falda a lo largo de todos los programas de televisión. De ese disco también era Sevilla, espeluznante canción en cuyo video salía Bosé adelantándose en seis años a Locomía y sus vestidos. Estas dos canciones tienen el honor de ser las más cantadas en los karaokes de toda España (junto a Bailar pegados). En fin, que Dominguín Jr triunfó y a partir de ahora sería miembro de la movida, aunque ésta había acabado unos años antes.

De esta época data también su intento de saltar al mercado inglés, con disco grabado en dos idiomas y videoclip a lo nuevo romántico con un Miguel con chorreras cantando "Están paraos". Este video lo llevamos buscando desde hace años como si fuera el santo grial.

Ahora volvamos a labor de actriz, uy digo actor.

Globomedia presenta “5 Travestis.com”

El gay saber

A finales de los 80 comienza la odisea de películas erótico-festivas de Miguel Bosé, aunque antes haría un papel múltiple en la indescriptible TV-Serie El secreto del Sahara. Allí, si mi memoria no me falla, hacia de una especie de Jeque andrógino al estilo de Jaffar en el Aladino de Disney. Eso sí, creo que tampoco hablaba mucho, algo que daría profundidad a sus ojos con rimel (Madre…). Luego de este pequeño prólogo, realizaría su colaboración con Almodóvar en el 91 que le haría uno de los mitos de la posterior Chueca. Aunque nosotros preferimos el travestismo de Pepe Sacristán en Un Hombre llamado Flor de Otoño por aquello del casticismo, no podemos más que admirar a Miguel con unos tacones inmensos y vestido de rojo (esto último, demuestra el compromiso de Bosé con los más débiles). Como nadie entendió (ni yo mismo) Tacones Lejanos, Dominguín Jr quedaría encasillado en papeles sexuales como en la inenarrable Enciende mi pasión (donde chupa Zapatos, plantas y calcetines, lo que hace el hambre) o La mirada del otro. Entre estas dos pelis hay no obstante dos creaciones memorables, y son su absolutamente verosímil interpretación de oficial republicano en Libertarias (Homenaje a las correrías de su padre a favor de la República ¿?) y el papel en La reina Margot de amante depilado.

Miguel pensando como cuadrar dos séptimas con la palabra ribonucleico

Sobre la Lógica como pregunta por el lenguaje

En los 90 comienza la época “seria” de Miguel como músico. Después de su cambio vocal en bandido, a una tonalidad entre Leonard Cohen y el Pato Donald, todos sus discos estarían llenos de susurros y letras rebuscadísimas. Antes de entrar, en el que desde Viruete consideramos su mejor disco, comentaremos su intento de hacer caja con Los chicos no lloran, una producción en la moda de las estupideces en plan Sensación de vivir de principios de esa década. Y ahora, vamos a entrar en lo que es Bajo el signo de Caín, una obra maestra de la música contemporánea y la post-modernidad. Bueno, decir que es tremendo es quedarse corto de adjetivos, sin ningún tipo de musicalidad y con reminiscencias tanto de Bach, Jobin y Manolo el del bombo. Todas las canciones son un profundo vómito de ego, que resultan ser críticas a los excesos de la sociedad capitalista y una defensa del tribalismo (Toma ya. ¡Seis años antes que Manu Chao en Malasaña!). Como suele ser habitual, el objetivo no se cumple, y oyéndolas te dan ganas de quemar la Amazonía con Sting dentro o exiliar al “comprometido” Bosé en la Camboya del Pol-Pot. Lo gracioso del disco, es la variedad estilística entre canción y canción, que mezclan supuestos arrebatos imitadores de Jobin (“Dame una isla en el medio del mar”, Miguel como Robinson) con paletadas dignas de Fernando Esteso (“Pero qué gringo mandingo ni que polla dura”, ni la Polla Records llegó tan lejos). Con las letras antes citadas, Miguel alcanza a Dylan, Nietzsche, Mercedes Milá, y Carod-Rovira en una catarsis armónica de acordes acompasados de ribetes musicales étnicos y sociológicos…o eso cree él.

El mejor disco de la historia…en serio

En fin, menos mi hermana (era joven) nadie compró el disco, y Miguel tristemente abandonó esta línea tan prodigiosa de intelectualoide, que posteriormente retomaría en televisión. De aquí hasta el final, Miguel ha llegado a auto-parodiarse haciendo el gili con un sombrero, sacando versiones tecno de bandido, y como no, saliendo con falda en una portada. Parece que Mozart, Vivaldi, Torrebruno y todos nuestros dioses musicales han escuchado al fin nuestras plegarias, y han hundido a Miguel en el más absoluto de los fracasos. Pero, no se vayan, que queda la mención última al “pograma” que presentó.

Sobre las riqueza de las naciones

Me vas a traer a Alejandro Sanz, Café Quijano, Mozart y Musiquito, que acaban de firmar con Warner.

 

El título no es filosófico, pero da igual: Detrás del programa de Bosé, había un método genial de promocionar a los artistas de su discográfica y sobre todo llevar a sus amigotes. Aunque tuvo el mérito de hacer que todos cantaran en directo, no podemos más que rechazar este supuesto, al oír los gallos de ciertos cantantes consagrados (A Mike Rios no le quedaría ese día pegamento para la dentadura parece…). El programa era tan amateur, tan mal realizado, que es fruto de anécdotas mil: Desde Almodóvar siendo rechazado por Prince (una entrevista, malpensados…), hasta los líos verbales de Miguel (en plan, “Su música es recordada por todos los músicos que han hecho música con instrumentos musicales”) de los que salía con el socorrido quicir. Las entrevistas musicales tal como Adso recordó, eran una cutrez donde un Miguel muchas veces borracho acertaba a decir preguntas de 1º de Periodismo (o de la ESO, si somos menos benignos). Aún así, el endogámico mundo intelectual acogió el programa en su seno, y cuando se canceló porque no lo veía ni dios, acusaron al PP de censura (¿?).

La gran rueda gira

El bolsillo de Miguel no ha sufrido, y gracias a la gira de girados (¿Lo pillan? Gira-dos, MB a la altura de Apollinaire) ha podido triunfar con Ana Torroja en Soria, Huelva, y demás capitales de tronío de la geografía ibérica. Y en latinoamérica (dónde por lo visto triunfan todo el mundo). Por lo demás, el éxito del museo de ángeles que lleva su madre (nos referimos el éxito de las subvenciones, puesto que ¿Quién va a visitar un museo con cosas imaginarias? ¿Yoko Ono? ¿Bartolín?), le permite tener una vida holgada, mientras prepara su próximo álbum y colabora en un homenaje a Neruda.

Miguel después de un atracón de Red Bull
Por supuesto, nos negamos a hablar de esa clase de rumores que dicen que hubo algo entre Alejandro Sanz y él, o qué insinúan algún tipo de atracción sexual hacia Nacho Vidal. Porque nos negamos a dar crédito a esos rufianes que sólo quieren poner en tela de juicio el buen nombre de este gran artista, que fue declarado incluso embajador de la paz por la Unesco. Que dios nos pille confesados, ya que el diablo aparte de haberse escapado, está entre nosotros…y la arma pero bien.

 

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