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Agosto 20, 2007

Pobre campanilla


Habréis notado el descenso en la frecuencia de actualicaciones. La respuesta es obvia: estoy de vacaciones. Aún así, he programado algún artículo y algunas entradas en los blgos para estas últimas semanas de agosto, así que no teman que aquí segurián encontrando contenido.

Las vacaciones están transcurriendo plácidamente: llevo lejos de Madrid unos días y me dedico básicamente a la lectura y a ver películas y series y vaguear a mansalva. Antes de irme quise aprovechar mi disponibilidad para ir al dentista a que me mirara y reparara la boca, y fue allí donde tuvo lugar el suceso más destacable de este mes de agosto: el brutal alargamiento de la mi campanilla.


La cosa es tan sencilla como que el extractor de saliva se deslizó hasta el fondo de mi garganta si que el doctor se diera cuenta, y se quedó allí, succionando mi pobre campanilla. Notaba algo raro, pero pensé que sería las típicas molestias de tener el cacharro ese ahí en la boca. Llegué a casa y comí, notando que me costaba tragar, pero bueno, ya se me pasará. Tras echarme una siesta y ver que me seguía costando tragar y que hasta empezaba a hablar raro (como un francés, según Montse), me eché un vistazo al espejo. Al principio no vi nada, hasta que se me ocurrió enfocar más al fondo, y vi esto..


campanilla2.jpg

Podéis pinchar en las fotos para ampliarlas. Se había estirado tanto que me reposaba lánguida sobre la lengua y hasta podía cogerla con las manos. Normal que me pusiera trabas para vocalizar. Fuimos a urgencias y el médico, rumano o polaco, por cierto, contempló la posibilidad de darme un punto... ¡Ahí dentro! Ya me imaginaba unas tijeras penetrando por mi boca para cortarme un apéndice en el cual jamás me había parado a pensar durante más de dos segundos y que ahora parecía sacado de un corto de la Warner o algo así.

campanilla1.jpg

Afortunadamente se me ocurrió ir al día siguiente a mi doctora de cabecera. Y digo afortunadamente porque ella, lejos del extremismo de aquel aprendiz de House que estaba de guardia, me indicó que la cosa volvería a su tamaño original paulatinamente y que lo mejor era hacer gárgaras con agua con sal para mantenerla limpia. Y así fue. Al cabo de un día, volvía a vocalizar bien, o todo lo bien que lo hacía antes, y en unos días y estaba en su posición habitual. O eso creo, porque para mí que un poco más larga de lo normal si que ha quedado. Y el susto que me llevé no me lo quita nadie. En fin. Disfruten de las vacaciones, que yo haré lo propio, tengo algunas decisiones que tomar (o no).

Agosto 2, 2007

Los Zombies atacan Pakistan

Cuando en una de tus revistas favoritas te encuentras por sorpresa con un artículo de un tema que te interesa mucho, sobre algo que esperas con ganas, te embarga por unos momentos una sensación de frívola felicidad de lo más plancetera. Eso mismo me pasó cuando al recibiri mi ejemplar de Cine Asia de este mes me encontré con un estupendo artículo sobre la película Zibahkhana y por si fuera poco, de puño y letra de su creador, el genial Omar Khan.

zombies_pakis.jpg

A Omar llevo muchos años leyéndole a través de su web The Hot Spot, para luego disfrutar de sus comentarios y su sapiencia en los extras de los DVDs de Mondo Macabro, famosos por editar todo tipo de películas extrañas de todo el mundo. Ahora Mondo Macabro produce su primera película, y Omar es la fuerza creadora detrás del film, encargado de escribirla dirigirla.

Zibahkhana (alias Hell's Ground) tiene una pinta estupenda, con un montón de muertos vivientes haciendo de las suyas en Pakistán y una nueva aportación a la lista de asesinos míticos del celuloide: el hombre del burqa. Al margen de la invasión de muertos vivientes islámicos, otro peligro acecha a los jóvenes protagonistas, un ¿ser? que se esconde detrás de uno de estas prendas tradicionales islámicas que no deja ver más que los ojos y que se dedica a estampar su maza en la cara de los jóvenes protagonistas.

Por si fuera poco hacer una película de semajante calado en semejante país, se han pasado por el forro lo de incluir canciones, práctica habitual en la filmografía del país, totalmente influido por el cine indio y sus odiseas familiares / musicales de tres horas. Ya está confirmada su proyección en Sitges, así que a ver si puedo ir por un puto año. Ganas, muchas ganas de verla.