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Mayo 2007 Archivos

Mayo 3, 2007

La Cosa Roja, que nos ataca

boooork
Casa de los Lucas, 28-02-2007 19:00 p.m. Las consecuencias, de aquí a un par de años cuando triunfe el BluRay.


Es imperdonable tener un blog y no dar un breve apunte sobre un tema tan apasionante como el Bitter – La Cosa Roja, de ahora en adelante -, un compuesto químico parecido al proyecto de fin de carrera de Henry Jekyll, que sabe a rayos emulgentes. No es que quite la sed, es que quita las ganas de beber. Porque vamos a ver, si la lengua supuestamente distingue entre cuatro sabores, ¿por qué tenemos que elegir el más atroz de todos ellos para un refresco? ¿No se dan cuenta de que la lengua distingue el sabor amargo para poder alertarnos cuando algo repugnante se cuela en nuestra boca inadvertidamente? ¿No se dan cuenta de que todos escupíamos, asqueados, la pildorilla de sacarina cuando se le iba el dulce? ¿De que si lo amargo siempre se asocia a algo malo (amarga victoria, amarga despedida, amargo trance), no es por capricho?


La Cosa Roja nació como sustituto del alcohol, o bien como alternativa a la tónica, que como empezaba a ser aceptada por el ciudadano medio, se convertía en algo de chichinabo para el Original Profesional, al igual que cuando South Park dejó de ser un fenómeno exclusivo y todos sabíamos quién era Kenny y que la madre de Kyle era una puta, dejó de molar. El color de La Cosa Roja, mucho más peculiar y distintivo, lo marca a uno como “ese ser especial”, al que todos señalan con el índice tembloroso y rumorean que “bebe Bitter Kas” con el mismo tono que cuando se rumorea que el macarra de clase mató a su madre.


Sin embargo, carece de las ventajas de la también repulsiva tónica. Por lo pronto, mientras la tónica se puede mezclar con ginebra – el cóctel conocido como “resaca partecráneos”, que es en sí mismo todo un ejemplo del refrán “noches alegres, mañanas tristes” -, no se conoce valiente alguno que mezcle La Cosa Roja con alcohol. Y eso que vendría fenomenal rebajarla con algo de vodka. Puede que esto sea por su naturaleza sustitutiva del alcohol, como ya he comentado, o bien a que por muy exclusivo que nos haga quedar, tener que desglosar el contenido de tu copa a todo el que nos pregunta con el ceño fruncido a la vista del llamativo color. Algo parecido a cuando quieres molar mucho y tomas cosas con lima o ese chisme azul que sacó Rives.


Den uso a los comentarios, explíquenme, corríjanme, háganme saber sus anécdotas o inquietudes sobre La Cosa Roja. Defiéndanla o critíquenla, intenten convencerme de por qué un producto así continúa en el mercado, mientras que otras cosas menos repulsivas como la Frutopía, la Mirinda (menos en Canarias) o la revista Mala Impresión desaparecieron. Bueno, esta última sí que era chunga de cojones.

Mayo 9, 2007

Melasopla de tres megapíxels y blutún

boooork
Que como estoy hecho polvo, pues reciclo una imagen, que a lo mejor con esto del cambio de blog, algunos no la habían visto.


Pongamos que un camionero – de los de verdad, no me refiero a una lesbiana hombruna – gasta una media de cuatrocientos euros en gasolina al mes. Pongamos que siempre llena el depósito de su vehículo en estaciones de servicio BP. Semana tras semana, mes tras mes, año tras año, siempre BP. ¿Reclamaría el fiel camionero a dicha empresa que le regalasen un camión nuevo anual? ¿Y que le pagasen la mitad? ¿Y un simple porcentaje? ¿¿Aunque sea, un ambientador con forma de gajo de limón para el retrovisor??


Bienvenidos al desopilante mundo de la telefonía móvil, donde creamos nuevas víctimas en potencia para el asesino de Seven, al tamizar sus pecados, pasarlos por huevo batido, rebozarlos y freírlos hasta que chorreen aceite. Ejemplifiquemos, al modo patentado de Pyjamarama! que ustedes conocen y yo amo, la clase de coñazos tecnológicos a los que, gracias a este mundillo tan boyante, se pueden enfrentar personas normales como algunos de ustedes.


FELIZ DEL 15. Gracias a las ofertas engañosas que las compañías le meten por los ojos y a la competencia desleal que existe entre estas, se ha creado la imagen mental de que un teléfono móvil es en realidad un artilugio barato. Se persona en una tienda y exige ver teléfonos con doscientas mil soserías, escandalizándose en cuanto el precio asciende de los 29 euros. Normalmente insulta a la gente que se gasta más de esa cantidad, acusándoles de consumistas, inconscientes y fachas. Esto último es como la ropa negra, que pega con todo.
Frase precilecta: “Quiero un Nokia, que son los mejores. Que tenga cámara y blutún de ese.”
(Y luego pedimos unas “picsas”.)


AVARICIOSO. Igual que el anterior, sólo que pretende que el móvil sea carísimo para deleitarse explicando cuánto cuesta en realidad y a cuánto le ha salido. No utiliza ni la mitad de utilidades del cacharraco, pero es feliz pudiendo presumir de haber exprimido a la compañía telefónica amenazando con darse de baja.
Frase predilecta: “Es que estos de SosoFonic no regalan nunca nada, me voy a dar de baja.”
(Debería virarse la tortilla y que un día le dijeran: Es que como usted no consume lo que otros, le vamos a quitar el servicio)


SOBERBIO DELEZNABLE. Este ser iluso y de lamentable existencia se cree el ombliguito del mundo cuando a telefonía se refiere, o bien piensa que cada compañía sólo tiene cien clientes. Exagera sus consumos con el absurdo objetivo de la coacción a la compañía telefónica, que no tiene más que echar un vistazo a su factura real para pasarle con el departamento de bajas sin ofrecerle ningún teléfono de tres pares de tecnocojones para que se quede. Lo peor es que nunca piensa que la compañía compensará su imperceptible baja con el alta de otro ser similar, que viene rebotado de otra compañía porque no le dieron el Muslek JY-895. (con cámara y blutún, por supuesto)
Frase predilecta: “Vamos que con tres líneas que tengo hace un montón de años y pagando como pago doscientos euros al mes…” (Pues quítale a tu hija adolescente el móvil, macho, que esta te arruina.)


CYBERDINE PLASTEM. El día que el primero de estos fulanos vio la luz, dio comienzo la lenta marcha hacia el Apocalipsis. Lo quieren todo y lo quieren ya. Y como ya la mayoría de gente que les rodea no sabe lo que es un Nokia N95 (ni puta la falta que le hace), tienen que martillearles el cráneo con mil doscientas una especificaciones técnicas. Animo desde aquí a los sufridores de semejante coñazo a pagarle con su misma moneda recitando uno a uno todos los ingredientes de un zumo o refresco.
Frase predilecta: “¿Tú habías visto ya mi móvil nuevo?”
(¿Y tú mi cara de asco?)


EL MODESTO TENTADO. Aboga siempre por la sencillez de los móviles, y luego se pasea por ahí con un teléfono que parece una navaja suiza. Esto suele ser porque, como en las partidas de póker, empieza con la mínima apuesta y se le va calentando la boca hasta conseguir un 3G, que no se ha enterado bien de lo que es, pero si la G es por Generación, tiene que ser la ostia a la fuerza; además, que no va a ir al bar con un teléfono cutrón, vaya a ser que se mofen de él. A las dos semanas volverá a la tienda quejándose de que A.- el teléfono es demasiado complicado y no entiende la mitad de las funciones, o B.- la batería le dura menos que un pedo en la mano. Es lo que tienen los aparatos eléctricos, que de algún sitio tienen que sacar la energía para tanta polladita.
Frase predilecta: “A mí con que sirva para recibir llamadas…”
(Toda saga tiene un comienzo)


PITERPARQUER. Qué sería de este sujeto sin la cámara de su móvil. Él no entiende de coberturas, baterías, tamaño ni comodidad. Para él, su teléfono se mide en megapíxels. Llega a ser tal su obsesión que es capaz de sacar fotos de acontecimientos realmente importantes (como el nacimiento de su hijo) con el móvil, que por muchos 3 megapíxels que tenga, saca unas fotos de mierda con un encuadre de mierda y una iluminación de mierda, y además nunca se decide a pasarlas al ordenador, con lo cuál el día que pierde el móvil se van todas las fotos al garete y viene el disgusto. Si los niños ya vienen ahora con el cuento de que se sienten traumatizados, veremos lo que pasa de aquí a una generación, cuando ni siquiera tengan fotos de cuando eran pequeños para demostrarse a sí mismos que sus padres les han querido alguna vez.
Frase predilecta: “Esperad, volveos a poner que ha salido borrosa.”
(Diez minutos para la típica jodía foto de gente sonriendo con cubatas en la mano cortan el rollo a cualquiera)


SONNY TONO. Juego de palabras muy bien traído que define a todo aquel personaje dedicado en cuerpo y alma a alimentar su teléfono de mp3 “cachondos”. Se descojona en casa pensando en lo alegre y desenfadado que resulta poner el tema principal de “Los Diminutos” como tono de llamada, sin pensar en que el móvil no siempre suena en la intimidad de su círculo de amigos, y queriendo por tanto morir de vergüenza cuando le suena en el autobús y todo el mundo le mira fijamente mientras lucha por sacarse el móvil del bolsillo del vaquero.
Frase predilecta: “Mira, mira qué friki, a ver si sabes de dónde es esta…”
(Claro que lo sé, no porque viera esa serie, es que la tiene el 90% de nuestros amigos comunes)


EL TÍPICO BRASAZAS. Versión reconcentrada del anterior, este ha asignado tantos tonos distintos a sus contactos que cuando queda contigo te los tiene que enseñar todos. Te zurra íntegra su colección de soniditos de la A a la Z (ay qué diver es jugar) con esa sonrisa colgandera de quien espera en silencio a que pongas cara de complicidad al reconocer la musiquilla del Inspector Gadget, y te anega de vergüenza cuando en medio de una cafetería se pone a repasar esos tonos chisposos que circulan de móvil en móvil, tipo “tienes un MENSAJEEEEEEEEEEEE” o “cóhemeeee que etoy sonandooooooooo po favooooooo”. Por supuesto, te los quiere pasar todos por bluetooth, por aquello de no ser patético él solo.
Frase predilecta: “¿Tú tienes Bluetooth?”
(NO QUIERO QUE SUENE EL EQUIPO A NI EL NO-DO CUANDO ME LLAMAN, NI CUANDO ME LLEGAN MENSAJES, NI NUNCA)


Los sujetos anteriormente descritos forman la cúspide de una enorme montaña. Tendrán que aprender a reconocer a sus propios tecnoplastas, estudiarlos y catalogarlos. Y recuerden, cuando lleguen a sus casas, enciendan todas las luces, miren en todos los armarios y bajo las camas. Al fin y al cabo, ¿quién sabe? Podrían tener un blutún.

Mayo 17, 2007

Algunas curiosidades del mundo de la música que quizá no sepa y seguramente le importen un cholopo:

Pues hasta que no me arregléis eso de subir las imágenes, pienso tirar de archivo.


Alaska ha formado en las filas de un total de cinco grupos, dos más de los que se cree popularmente (Kaka de Luxe, Alaska y los Pegamoides, Parálisis Permanente, Alaska y Dinarama y Fangoria), y sólo en la época de Dinarama se puede hablar de éxito de verdad (aparte de los pesaditos que te martillean con sus mp3 de lo mejor del pop). Puede que parte de la culpa la tenga el karma, al haber debutado con el single “Qué público más tonto”. Pues dado que fue un fracaso, tan tonto no era, no.


En 23 de las 35 canciones que David Bisbal lleva publicadas hasta el momento se menciona la palabra “corazón”. Y eso que no canta boleros.


La conocida canción “Gato López” de SKA-P presenta a dicho personaje como un obrero proletario. Sin embargo, en la segunda estrofa se hace mención a que “le quita las pelas a los gatos bien” al grito de “venga el monedero”, por lo que al final no queda claro si finalmente el Gato López es un respetable obrero o un puto chorizo quinqui.


Entre las múltiples referencias que podemos encontrar en las canciones de Un Pingüino en mi Ascensor, predomina la televisión, con especial hincapié en el mundo de la publicidad. Paradójicamente, el fracaso de su disco “La Sangre y la Televisión” inició una etapa de bajón de nueve años, durante la cual sacó un único disco, titulado “En la Variedad está la Diversión” (una máxima que, según hemos visto más arriba, Bisbal no comparte), que fue prácticamente directo a cajones de saldo y estanterías de segunda mano.


“Pongamos que hablo de Madrid”, descrita por su autor, Joaquín Sabina, como “una historia de amor y odio a una ciudad invivible pero insustituíble”, vio alterada su última estrofa por obra y gracia de Antonio Flores, de modo que “cuando la muerte venga a visitarme, que me lleven al sur, donde nací. Aquí no queda sitio para nadie, pongamos que hablo de Madrid.” se convirtió de golpe y porrazo en “Cuando la muerte venga a visitarme, no me molestes, déjame dormir. Aquí he nacido, aquí quiero quedarme, pongamos que hablo de Madrid.” Sabina nació en Jaén, pero adoptó la versión de Antonio Flores porque en su momento fue mucho más popular. Inserte aquí su propio comentario referente a las drogas, y seguramente acertará.


Entre los famosos de medio pelo que intentaron abrirse camino en la industria musical española, nunca deberíamos olvidar a especímenes de la talla de María José Galera (“no lloréis, que me voy a casar con ella” – Gran Hermano), Julio José Iglesias, Antonio Hidalgo, la inmensa mayoría de participantes de Operación Triunfo 1ª edición (especialmente el tío aquel de la gorra y la barbita), y Pancho y Javi, de Verano Azul. Estos últimos son más recordados porque existen páginas como Viruete.com .


Aunque el ansia de pureza y antigüedad que muchos de los autoproclamados fans de AC/DC los lleva a reivindicar la época de Bon Scott como claramente superior, la inmensa mayoría de canciones a las que suelen referirse son posteriores a la muerte de este. Las excepciones son T.N.T., Dirty Deeds Done Dirt Cheap, Whole Lotta Rosie y, por supuesto, Highway to Hell.


De cuantos detractores tuvieron los Hombres G, se encuentra en lo más alto el grupo Pabellón Psiquátrico, con su delirante canción “G de Gilipollas”. El vocalista, Juan Antonio Canta, nos legó años más tarde el cansino “Rap de los 40 Limones” (… y medio limón…) antes de ahorcarse. Con semejante carrerón musical, nadie se esperaba ese fin.


Desde que Marilyn Manson dejó de estilarse en el panorama musical hispano, el único grupo musical que ha sido señalado por algún colectivo como “satánico” ha sido Las Ketchup, con su popular tema “Aserejé”. Ni siquiera Satán es inmune a la decadencia.


La mayoría de las canciones incluidas en el DVD “La edad de oro del pop español” corresponden a cantantes o grupos que tuvieron un sólo éxito. Algunos ejemplos claros son Semen Up (Lo estás haciendo muy bien), Pistones (el Pistolero), Zombies (Groenlandia), Polanski y el Ardor (Ataque preventivo de la URSS), Mamá (Chicas de Colegio), Ejecutivos Agresivos (Mari Pili) y Farmacia de Guardia (Ella es demoledora).


El Penta, mencionado en la canción “Chica de Ayer” de Nacha Pop, es un bar de copas que existe realmente, y donde suele ponerse ese tipo de música que tiene cabida en cualquier recopilatorio nostálgico-molongui. Precisamente es esta la canción que ponen antes de cerrar y echar a todo el mundo a la puta calle.


La canción que más gente se empeña en intentar cantar cuando suena en algún sitio, pese a no tener ni idea de la letra, se encuentra el clásico "We are the champions", tarareado en multitud de finales futbolísticas de gran envergadura. Impagable ver a los jugadores en primer plano levantando el puño y moviendo la boca al buen tuntún, intentando que parezca que se la saben. El segundo lugar lo ocupa We Will Rock You, donde “Arierican, werican, wenquéin” suele ser el intento más repetido.


Miguel Ríos, a quien el que suscribe guarda un cariño especial (por los cojones), comenzó su carrera con el nombre artístico Mike Rivers. El nombre de la estrella del rock interpretada por Val Kilmer en “Top Secret!” es ni más ni menos que Nick Rivers.


La autoría del himno de corte camón evribari, canta conmigo, hermano “Sevilla tiene un color especial” se atribuye a Los Del Río, quienes en realidad se limitaron a popularizarla. El verdadero autor de la canción que no puede faltar en las fiestas de trianeros descamisaos es César Cadaval, el heterosexual de los Morancos (ya está bien de distinguir a la gente como “el gordo” o “el bajito”, joder).


Una de rimas forzadas. Los hermanos Cano están a la cabeza de esta clasificación según las encuestas, con ejemplos de indiscutible gloria como “Pachín pachín, canto una de Machín”, a la luz del flexo nos damos un bexo”, “tonto el que no entienda, cuenta la leyenda…”, “porque en la caja de las fichas, para la reina soy el picha”, “y las noches que haya luna llená, será porque el niño esté de buenás”, “No hay marcha en Nueva York, y los jamones son de york”… sin contar inexplicables tornasoladas como “magdalenas de sexo convexo”.


The Final Countdown no sólo es el único éxito real de Europe y una canción realmente sobrevalorada (tanto que el grupo tenía que tocarla dos veces en sus conciertos, porque el público no sabía ninguna otra para pedir como bis), sino que fue elegida por Alianza Popular (los “aperos” que años después se convertirían en “peperos”) para una de sus fallidas campañas electorales. Este año, el que suscribe ha tenido la ocasión de escuchar el anuncio radiofónico del partido falangista – te cagas -, que ha elegido como fondo musical de su discurso extremista nada menos que el tema principal de… ¡PIRATAS DEL CARIBE!

Mayo 24, 2007

Aprender inglés: una completa pérdida de tiempo

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Muy bien, el inglés será útil en caso de que viajemos a un país extranjero. Pero seamos sinceros: ¿cuántos de nosotros viajamos a un país extranjero? ¿Cuántas veces en nuestra vida vamos más lejos de Candanchú? ¿Y cuántas de esas veces necesitaremos valernos por nosotros mismos? En todo caso, con tener una pequeña guía de conversación nos basta. ¿O es que los extranjeros son tan cabrones que no te ponen un café a menos que lo pidas con la frase completa y perfectamente construida? Va, hombre, si con “coffee, milk” y un par de gestos de pulgar señalando a una taza vacía y a tu boca, se entiende perfectamente. Lo mismo para preguntar por una dirección, ¿para qué te vas a molestar en intentar comprender las indicaciones verbales de una persona, si de todos modos se va a girar hacia la dirección y va a empezar a divagar, moviendo las manos a izquierda y derecha, trazando un mapa que SÓLO VA A VER CLARO ÉL, hable el idioma que hable?


Está la posibilidad de no ser nosotros quienes vamos al extranjero, sino al revés. Teniendo en cuenta que la mayoría de extranjeros que viene a nuestro país no habla inglés – muchos hablan algo que siempre parece polaco, los sudamericanos hablan español y los africanos y marroquíes suelen hablar francés -, nos quedan los amigos y vecinos de la Europa central y ese bloque de cemento llamado Norteamérica, es decir, una inmensa minoría. ¿Y cuántos de ellos se paran a aprender perfectamente nuestro idioma? ¡¡Al contrario, tenemos que ser nosotros quienes sepamos inglés!! ¡¡Y encima, nos esforzamos!! “Rait… tu de left… and den, yul sí de… de… me cago en la mar, cómo se dice teatro real, Edu?“Royal Zíter” Venga, coño, que aprendan español ellos. Encima que vienen de turistas, se lo vas a dar todo hecho. Y si no quieren aprender, que se procuren un mapa y vayan mirando los nombres de las calles, que no me tengo por qué saber Madrid al dedillo y en bilingüe.


Otra opción a la guía de conversación es aprenderse las palabras o frases más comunes. Así, uno se puede procurar más de esas divertidas anécdotas de viajes con las que ilustrar un blog (miren a Patch, por ejemplo, la de años que lleva explotando el filón), cosas como “y sólo sabíamos decir tu de naspari joutel, plis”. Y todos se reirán. Bien sabido es que las anécdotas divertidas que nos hacen quedar como el simpático tontuelo nos procuran las atenciones del sexo opuesto. Pongamos de nuevo un ejemplo extranjero, el de las intrépidas rumanas que no necesitan gran control del idioma para hacerse entender con su impecable: “Buenos día, siñora, siñore, soy una refuyíata de la Bosniasarayevo, siñora, siñore…”. Y se podrían ahorrar el esfuerzo del discurso, que desde que las ves entrar no dudas que van a pedir dinero. De ahí que hayan optado por abandonar el sermón y armar el numerito cómico de la asociación de sordomudos, y lo único que hagan es plantarte un papel en la cara, la mano extendida, y sonreír. El resultado es el mismo.


Vale, estamos de acuerdo en que es el idioma de los negocios, pero ¿de qué negocios? Porque cuando se terminen los puestos de alto ejecutivo, habrá que empezar a llenar los demás, y la utilidad que da a sus nociones idiomáticas un reponedor de Caprabo digamos que no hacen precisamente rentable aquel cursillo atorrante o el viaje a Londres para "practicar inglés" que se pegan algunos a costa de sus padres.


Cierto, amplía la cultura más allá de los caprichos de los editores patrios. No nos engañemos, en esta era de enfermedad tecnológica, hasta la película o serie más petardera acaba llegando subtitulada o doblada (y total, los juegos de mesa los traduce El Viejo Tercio). Si no es por profesionales (incluso los que tradujeron el Final Fantasy VII), es por gente a la que le viene de perlas, para presumir en un foro, el haber subtitulado el episodio de Héroes en que Peter Petrelli absorbe los poderes de Superlópez. De modo que respire hondo, crúcese de brazos y permita que sean los demás los que traducen, ya que al fin y al cabo hay un buen porrón de cosas más útiles que podríamos hacer por nosotros mismos y las dejamos en manos de abogados, fontaneros, asistentas y demás. Como dijo el sabio Homer J. Simpson: “¿Es que no puede hacerlo otro?” Ah, claro, siempre está el que dice que lo ve sin subtitular. Sí, sin ir más lejos mi primo es campeón de castilla de Versión Original sin Subtítulos, el rey le ayudó a cambiar la rueda al coche y vio a Alejandro Sanz en urgencias.


¿Para qué molestarse en aprender un idioma que se adapta al nuestro día a día? Hay tanto anglicismo resultante del mundillo tecnológico (lol se m reseteo l pc voy a scandisk y defrag / puto camper cheeto looser noob), de la horterada castiza (paty+dani 4ever / paty y debo the best) o del Síndrome de Dover (cualquier cosa en inglés suena mejor: “Die Hard”, “Evil Dead”, “Venom”, etc.) que ya lo usan hasta las abuelas. Las palabras y expresiones que de aquí a un par de años nutrirán el diccionario a costa de condenar al desuso a unas nueve o diez palabras por anglicismo, véase “extraño, peculiar, particular, extravagante, raro, asombroso, nostálgico, divertido, infantilón, obsesionado” = “friki”, no necesitan de conocimiento previo del inglés, al igual que utilizamos palabras con raíz latina, griega o árabe y no todos sabemos de dónde provienen. Y los que lo saben, quedan de un pedante que da asco.


En suma, que el inglés ya no vale ni para molar mucho, dado que el japonés se ha alzado con el título de “idioma guay por excelencia”, y un tatuaje con una palabra en inglés queda de pena, de macarra trasnochado, frente a la típica parrafada japonesa (a veces reducida a una sola letra). Por lo demás, para la convivencia/negocios en nuestro país, definitivamente serán mucho más útiles otros idiomas: el español (versión castellana o sudamericana, o la mayoría de lenguas peninsulares, que suelen ser lo mismo pero quitando o cambiando un par de letras en cada palabra para que parezca otro idioma), el rumano y la mencionada especie de polaco petrovko que sólo podemos calificar sin miedo a error como “idioma europeo oriental".


Además,cualquiera que haya presentado un curriculum sabe que el español nace de serie con "Inglés nivel medio hablado y escrito". Confórmense con ello, que la avaricia rompe el saco.

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