Les debía a sus autores una reseñita del Toronto , hoy por hoy, uno de mis fanzines favoritos. La idea, me pareci'o extraordinaria desde el primer momento. Un fanzine a base de representar gráficamente chistes malos, muchos de ellos de los de toda la vida. ¿Una chorrada como un piano? Pues si, sus autores así lo reconocen.. Más yo añado que, al caer en manos talentosas, pues no puedes evitar reirte y hasta partirte la caja en algún momento
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Paseando por Pamplona encontré en la librería Totem un número que no tenía de mi tira de prensa favorita de siempre: Robotman. ¿Cuánto hacía que no leía nada, o que no buscaba información sobre la serie? Fácilmente 5 o 6 años. Ya en casa y tras disfrutar el cómic, comprobé que la cosa ha cambiado desde aquellas primeras búsquedas en Yahoo. En aquel momento me decepcionó comprobar que apenas había información sobre el tebeo, que había sido "reiniciado" y que, a pesar de tener cierto tirón en España, gracias a su publicación en la revista Guay, pensaba que había pasado esapecibida en su país de origen.

Al hacer ahora las pertinentes búsquedas, por fin, sí que había información sobre Robotman. El origen de la serie me ha parecido tan absurdo que ahora soy, si cabe, más fan de la tira. Resulta que allá por 1984 un productor discográfico creo al personaje de Robotman, un androide alienígena que venía del espacio para compartir su amor y bondad con los niños humanos. Apareció primero en una serie de discos para críos, que imaginamos el equivalente galáctico a los LPs de El padre Abraham y los pitufos.

Pero esto era solo la punta del iceberg, ya que la idea era la de lanzar al personaje con una campaña multimedia, licenciándolo para cualquier tipo de producto. De nuevo el referente pitufero. Ya se intentó hacer algo así, por ejemplo, con los Astrosniks, y más tarde, con cosas como The Ottifants, con resultados desalentadores. En todo caso, se llegaron a producir cuentos, muñecos... y una tira cómica, la que hoy nos ocupa.
Cuando estrenaron Dragon Quest, las aventuras de Fly, me enganché. Y me flipé, incluso más que con otras series. Pero tras disfrutar aquellos 47 capítulos, la serie no concluía la historia y el manga fue cortado en España las pocas ventas: que nadie te reenvíe un mail comentando imbéciles demuestra que no tuvo mucho calado por aquí. El otro día me vino a la memoria la serie y pensé que quizá existía una fantraslation del tebeo. Y así era. De hecho llevaba años disponible, esperando que me acordara de ella y tuviera ganas de leerla, y ver de una maldita vez como terminaba aquello. 27 tomacos que tenía por delante, pues los dibujos solo llegaban hasta el nº10 de los 37.

Mi flipamiento estaba bien justificado. Aunque poco sabía de sus orígenes, todas esas listas de objetos con precios y conjuros de cuya fuerza aumentaba progresivamente me sonaban a rol que te cagas. De hecho inventé mi propio juego de rol basándome en la serie, a base de ver varias veces los episodios para apuntar los nombres de los conjuros, estudiar los golpes de los personajes, etc... Además así di buen uso a los dados de 12 caras, que siempre andaban muertos de risa. Aunque solo jugamos una vez, gustó a mis playtesters. Luego me enteré que el tebeo está basado en un juego de rol, de consola en este caso, que aquí no conocía ni cristo pero que arrasaba en Japón.
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