Si sois habituales de esta web es posible que sepáis que me encanta Superman en todas sus encarnaciones. Pero   el pasado del superhombre dista mucho de las versiones modernas que se hacen de él, o del personaje encarnado por Tom Welling, Dean Cain o Cristopher Reeve. En los años 50 y 60 las historias del personaje eran mucho más imaginativa y bizarras, con los guionistas dejándose los sesos para encontrar nuevas y rocambolescas formas de poner en peligro a Superman.

Y lo mejor eran las portadas, repletas de fuerza y conceptos marcianos que incitaban a los chavales a comprarlas y a los mayores a tirarlas a la basura. ¡Miserables! Estas portadas son absolutamente maravillosas, puro delirio y mucho más interesantes que las actuales, en las que ha desaparecido por completo todo texto salvo el título de la colección.

Os traemos el primero de una serie de artículos con algunas de mis portadas favoritas de cómics de Superman y títulos relaccionadas. Como vais a poder
comprobar en este Toponcio (versión viruetera de top un once, que un top diez está muy quemado) hay cada historia que a mí sólo se me ocurriría
bajo los efectos del LSD. Ah, las traducciones de los textos son algo libres, para que pilléis mejor el sentido del texto.

«Sí Lois, Soy Superman, pero un extraño hechizo ha
cambiado mi forma. Ahora tendremos que actuar como una
versión moderna de La bella y la bestia»

Desde luego los malos de Superman son la leche. Los tíos no es que quieran matarle: es que les gusta reirse de él. Para ellos no hay mayor satisfacción
que ver como Super le tiene que explicar a Lois los resultados de su última aventura. A Lois se la ve asustada, a pesar de que muchas pagarían para dar con alguien que sea un león en la cama (bueno, este en la cama y en todas partes). Aunque lo que tiene que ser la leche es cuando vaya a la peluquería: si ya costaba antes cortar su pelo indestructible lo de ahora tiene que ser digno de un programa de Takeshi Kitano.

«¡Gran Kripton! ¡Jimmy ha iniciado una locura beatle aquí en el pasado antiguo¡Se ha vuelto más popular que Ringo!»


¿Que mejor momentos para convertirse en un cantante famoso que en el año 1000 antes de cristo (parece una expresión de Chiquito), cuando no había
TV ni medios de reproducir música. Jimmy Olsen, ese genio entre las sombras de las finanzas del Madrid lo sabe, y ahí le tienen, provocando la histeria
colectiva entre los jóvenes del siglo X a.c.. Además es astuto eligiendo imitar a Ringo, pues si hubiera elegido a John haría tiempo que el amigo de Superman estaría en la tumba. Lo curioso es que Supes tan sólo parece alarmado. No parece que piense «¡Podría cambiar el curso de la historia» sino «¿Por qué no se me ha ocurrido a mí?». No te preocupes: siempre podrías desencadenar la moda glam a lo Poison/Mötley Crüe en durante la Inquisición.
El beatle pelirrojo del año mil…. La virgen.

«¡Más hamburguesas! -Ñam- Seguid trayéndolas -ñam- o me moriré de hambre!» «¿Qué?
¡Pero si ya has comido lo bastante como para un ejército!»

Desde luego Superman no ha vito Supersize Me. Ni falta que le hacía ¿acaso desvela esa película algo que no supiéramos ya? Pero claro, Superman
es un hombre americano, y como tal, necesita ingerir carne en todas las comidas. Estoy seguro de que lo que quiere en realidad es aprovechar la oferta del EuroAhorro de McDonalds para ponerse morao antes de que lo quiten. Lo mejor, sin duda, el uniforme de las camareras ¡Cuanto ha perdido la industria de la comida rápida! Y no sólo eso ¿Habéis visto un McDonalds donde te sirvan a la mesa? Debe ser como una vez que me encontré a Nieves Herrero & Family en el Burger King

«¡Gran Kripton! ¡He venido a esta cabina a cambiarme de identidad… yme he convertido en Supergordo!»

Normal que luego se ponga así el tío. Aunque nos quiere hacer creer que le ha pasado de repente, como si fuera víctima del complot de algún villano.
De eso nada chico: el primer paso para luchar contra tu problema es reconocer que tienes uno. De todas formas tampoco creo que fuera a impedirle mucho su lucha contra el crimen: aún pesando dos toneladas, como indica el título, Supes puede levantar bastantes más. Eso sí, es un rollo comprar en tallas grandes, y seguramente tendría que cambiar su uniforme: llevar mallas ajustadas no sienta tan bien cuando pesas 175 kilos. Que le lleven a un talk-show, a explicar lo mal que lo pasa.

«Proty II… como primera prueba para entrar en nuestra Legion,
debes suplantar a Superboy y realizar superhazaña!»
«Puedo convertirme en Superboy, pero sin superpoderes…
¿Cómo podré duplicar sus hazañas?

Ahí los tienen: Comet, el Supercaballo, Streaky el Supergato (mascota de Supergirl), Krypto el Superperro (mascota de Supes) y Beepo el Supermono
deciden unir sus fuerzas y formar la Legión de las supermascotas. Y el que se presenta a la prueba es Protty, una especie de pota blanca metamórfica.
¿Se imaginan las supersiestas que se debe echar el gato? O los supertruños del caballo. Pocas cosas debe haber más humillantes que ser derrotado por
La legión de las supermascotas. Por cierto, ¿os habéis fijado que además hablan por telepatía?

«¡Adios Lois! Me he convertido en sireno para poder unirme a mi
amada sirena y su gente bajo el mar» «¡Superman
y Lori serán felices en el mundo acuático
de Atlantis! ¡Lo he perdido para siempre!»

Otra transformación para Superman, que tiene más disfrazes que Mortadelo (o Clodoveo). Sin embargo no se le ve muy contrariado, al contrario: la
sirena con la que se zambulle hacia una vida de lujuria submarina parece bastante más interesante (me recuerda a Ava Gadner) que la mojigata de Lois. Hay que decir que la sirena de marras, Lori Lemaris, fue la primera novia de Superboy. Si un coito Superman/humana ya es complicado uno Superman/Sirena ya tiene que ser la leche: normal que optase por la transformación. Mira que es complicado el chico.

«¡Menuda exhibición está dando Superman!¡Me
alegro de no tener que competir con él!»

Los guionistas de Superman, son, de verdad, lo mínimo que se despacha. Ahí le tenemos, dedicándose a ganar en un campeonato de canicas. ¿Jugará
también a la petanca con los jubilados del parque? Cabría preguntarse si el tipo no tiene nada mejor que hacer que ponerse a jugar a las canicas, porque mira que está el mundo lleno de calamidades espantosas que podría solucionar, como por ejemplo, la gira de Luis Miguel. Pues nada, este a exhibirse delante de Jimmy y… ¿EL CHICO OBJETIVO?

¡Si amigos! Superman solía limpiar la ciudad de bandas…
Y ahora la limpia de basura!

Ahí le tienen. Para muchos la visión del Supues de basurero significaría la inequívoca caída en desgracia del otrora ídolo de la juventud. Pero
para los lectores de viruete.com es, sin duda, una posición entrañable. Nos consta que la profesión de periodista está muy complicada, y a muchos no
les importaría dar con un puesto fijo de lo que no deja de ser un funcionario del estado. Así que menos cara de pena y más trabajar, que muchos hemos
currado más por menos de lo que cobran. Y además le dejan llevar la ropa que quiere.

Uno llega a la conclusión de que Superman es el antecesor directo de Doraemon: tiene inventos para todo. Aquí nos descubre el plastimolde, que, entre otras cosas, sirve para volver a la gente negra. Lamentablemente no sirve para volver a la gente blanca ¡solo faltaba eso! En todo caso, «Luisa» es una mujer de su tiempo y decide probar la vida como miembro de la raza de Mr. T., para descubrir que ni baila mejor ni juega bien al basket,y encuentra problemas de integración. Que bonitos los 70

Por cierto, que antes comentábamos algo de Luis Miguel: obsérvese como en la portada del cómic con el que me hice un tal Luis Miguel anotó su nombre. ¿Sería el mismo que ahora nos da la lata?

¡ESTO ES YA LO ÚLTIMO! ¡Superman aliado con Quicky! Pensaba que él sería más de Cola Cao, al fin y al cabo no tiene problemas para calentar la leche con su visión calorífica, pero no, ahí le tenéis al rescate. Gracias a este cómic nos enteramos que Quicky es rapero, y nos demuestra su adhesion a la moda hip hop llevando ese enorme colgante que ni los Run DMC en su día. Y además el tío yonki perdido, recuerden como se pone el tío cuando se bebe un vaso. Creo que Quickie y Pico, el perro de Chocapic han ingresado hace poco en Proyecto Hombre para ver si se van quitando. Si ya me dijeron de pequeño que
si me ofrecían chocolate por la calle dijera que no: miren como han acabado esos dos.

«¡Jimmy!
¿Qué clase de amigo eres? ¿Cómo
puedes estar riéndote de esta película tan
triste?» «¡No preguntes y sigue llorando,
Superman! «Cada lágrima es preciosa para mí!»

Se confirma que este superhéroe es un moñas total, lo cual hace más fácil su identificación con cierto sector de lectores (léase: conmigo). Ignoramos que película le habrá puesto Jimmy que ha llegado a su corazoncito kriptoniano. ¿Quizá una de Meg Ryan y Tom Hanks? ¿O una con Nacho Vidal? La segunda es posible que le pusiera más triste. Y el muy ladino de Jimmy ahí, quitándole las lágrimas para después venderlas por E-bay y forrarse.

Casi todas las aquí recogidas son obra de el gran Curt Swan. Nos dejamos un mogollón de portadas que ya analizaremos en futuros artículos. Sólo nos queda animar a los señores de Planeta para que nos editen algún tomito con estas delirantes historias. Y ustedes adquiéranlas y dejen de una vez los mutantes, que son un coñazo desde hace años.