Las vacaciones de semana santa apenas suponen diferencia en mi actual vida de indeseadas vacaciones perpetuas. Pero sí tienen algo bueno, y es que los amiguetes sí tienen más tiempo libre. Fue uno de ellos, el Pájaro de Alcalá (al que debemos de agradecer el escaneado de las portadas) el que sugirió quedar para "ver alguna de esas cintas con dibujos que tienes". Elegimos una vieja cinta de la serie de animación de Mr. T que reposaba en mis estanterías desde hace algún tiempo, aún sin visionar, como otras tantas decenas. Sabia elección: los dibujos de este personaje, son, con la compañía adecuada, capaces de convertir en una fiesta el día más aburrido. ¡Y sin alcohol, oigan!

LOS DIBUJOS DE MR. T

Jose Luis Viruete 21/04/03

Que se hagan series basadas en personajes famosos no es tan común como, pongamos, las adaptaciones de películas o cómics. Sin embargo, en los 80, con su culto a las super-personalidades, era bastante normal que se hicieran series directamente sobre las personas. ¿Existían antecedentes? Por supuesto, como los cartoons de Abbot y Costello o las apariciones de Bill Cosby en El gordo Alberto. Sin embargo, eran casos aislados, mientras que en aquella década se convirtieron en moneda común de los sábados por la mañana. Así, Hulk Hogan, Chuck Norris o los New kids on the block consiguieron sus propias series. Pero el éxito que inició esta nueva moda se lo debemos a los dibujos de Mr. T.

Mr. T. saltó a la fama gracias a la lucha libre, ya que era pareja de Hulk Hogan cuando la lucha libre comenzó a popularizarse. Después se unió a las filas comandadas por John "Aníbal" Smith en El Equipo A. La serie le catapultó a unas alturas de popularidad inusitadas para una estrella de la tele, pero Mr. T. tenía los pies en el suelo.

Él quería ayudar a los chavales del barrio, esos chicos del ghetto que tenían fácil el escoger "el mal camino". Bueno, quería eso y de paso llenarse los bolsillo un poquito y comprarse algunas cadenitas de oro más, para la colección: la pobre criatura apenas llevaba encima 300.000 € en chucherías. De los de entonces.

Así que nada, la NBC propone y Mr. T. dispone. La serie se encarga a Hanna-Barbera, que delega en Ruby-Spears para su concepción. Para los no iniciados, os diré que Ruby-Spears se encargó también de la serie de animación de Punky Brewster, con lo cual ya os podéis hacer una idea de la calidad que atesora esta joya. Ni Miyazaki, vamos.

Los episodios se abrían con...¡un mensaje personal de Mr. T! ¡El hombre más fuerte del mundo se dirige a nosotros, pobres mortales! En su prólogo, nuestro amigo M.A. nos advertía sobre los peligros que comportaban cosas como las mentiras, las peleas o las drogas (por no hablar del rol o los videojuegos). Y que mejor manera, reflexionaba, que demostrarlo con una de sus historias, aventuras que demostraban lo cierto de sus postulados.

Y ahí es cuando comenzaban los dibujos. Ignoro si fue por petición del propio Mr. T o fue cosa de la productora, pero el caso es que al tipo le acompañaban un montón de críos, cada uno de una etnia diferente. Bueno, blancos había tres, que para algo son los que más pelas tenían. Pero había chicos chinos, negros y nativos americanos. Y, ¡oigan! a lo mejor alguno de los blancos era judio. También había un hispano, aunque si pensamos en los latinos que salían en Fama o el aquel Jesse que tuvo que soportarel mismo M.A. en la última temporada del A-Team, hubirémos preferido que no lo hubiese.

Estos chicos formaban el equipo de gimnasia de los EEUU, a los que Mr. T acompañaba por toda la geografia americana en diversos campeonatos. Y sólo un malnacido vería en esto algún tinte pedófilo. El grupo lo completaban un niño repelente, cuya función en la serie era la de ser secuestrado durante los cinco primeros minutos, (que me recuerda bastante a Bobby el bárbaro de Dragones y mazmorras), una suerte de institutriz y... ¡un perro con cresta! Por lo visto el corte de pelo de Mr. T no sólo es unisex, si no "uniespecie".

Pero claro, si la serie tratase de los chavales ganando medallitas en torneos, poca gracia iba a tener. Así que los guionistas de las serie (entre los que se encontraba Steve Geber, guionita de comics y creador de Howard el Pato) decidieron que los Mr. T y los chicos... ¡resolverían misterios!

¿Eso no lo hacían ya Scooby Doo y otras decenas de pandillas de chicos? Pues sí, pero Scooby no llevaba cresta, ni Shaggy tuvo que aguantar nunca las tonterías de Murdock. El equipo de gimnasia multirracial de Mr. T estaba destinado a relevar a esos anticuados y políticamente incorrectos dibujos de Scooby Doo. Claro que después siguieron haciendo más series de Scooby Doo y de Mr. T no, con lo cual el relevo salió mal. Como en OT.

El grueso del episodio consistía en los chavales dando vueltas, por ejemplo, por uno de esos fantásticos castillos medievales que tanto abundan en Norteamérica, en los que entraban como Pedro por su casa. Siguiendo alguna absurda pista, pronto daban con "los pillos", a los que había que derrotar en un par de escenas de acción. Por acción entendemos a Mr T. derribando puertas de una patada (aunque la puerta estuviera abierta), y un par de persecuciones hasta que alguien tiraba de una alfombra y los bribones se daban de morros con el suelo. Mientras, los chicos esquivaban los golpes de los malos A BASE DE HACER PIRUETAS DE GIMNASIA. Os juro que es bastante patético, y además, muchas veces les atrapaban de todas formas. Si alguna vez me encuentro con un asesino os juro que no me pondré a dar volteretas, sino que correré como una niña de trece años de Fuenla detrás de David Bisbal.

Los discípilos de Mr. T, hartos de la explotación a la que les somete, deciden tomarse la justicia por su mano. ¡No huyas!

A esto le añadimos una escena donde alguien colgaba de un precipicio y había que salvarle y ya tenemos una serie que le quitaría el aliento al mismísimo Serpiente Pilssen. ¡Ah! Aunque hay poca violencia contra las "personas humanas" (puaj), tan perjudicial para la educación de los criajos según los Flanders de este mundo, se ve que las presiones de las asociaciones de padres no perseguían erradicar la violencia contra animales. Nuestro protagonista le arreaba sopapos a cocodilos y tiburones sin ningún tipo de complejos. Al perro punky ese si que le arreaba yo un par de patadas. Mejor no, que luego muerde y me da miedo. Parece Stripe, el jefe de los gremlins.

¡Y hacedme el favor de ser felices!
Por último, el auténtico Mr. T volvía para asegurarse que habíamos entendido la moraleja del episodio. De nuevo con esa cara de malas pulgas que le hizo querido en su momento y ridiculizado hoy en día, Barracus nos gritaba "Y NOS OS METÁIS EN DROGAS, SON ASUNTOS SUCIOS" (una de las muletillas favoritas del Pájaro y de un servidor). "OS LO DIGO YO, MR. T", concluía, para que viéramos que ahí no había trampa ni cartoon, y que efectivamente era él, el hombre más fuerte del mundo, el que nos invitaba a ser gente honesta y de moral recta.

Los más increíble es que la serie fue un éxito y aguantó tres temporadas en antena, a pesar de los embites de series como Transformers, He-Man y el resto. ¡Y es que Mr T. es mucho Mr. T! Aquí, como ya habéis podido comprobar, salió en video, y ya en los 90 se emitió por La 2, doblado además, por el mismo actor que hacía la voz de M.A. en El equipo A. No sé con cual de las versiones quedarme, ya que la de video incluía el doblaje sudamericano, y a mí, en esto de los dibujos, eso me tira mucho, mucho. Derechos internacionales aparte, estoy seguro de que si pudiéramos hablar con él, se sentiría orgulloso si con ella hubiese ayudado a que un niño, aunque solo fuera uno, hubiera aprendido una lección de la serie. Sabes que sí, querido amigo, que todos seguimos tus sabios consejos y hoy somos hombre de pro. Y ojalá volvieras al mundo de la animación, para que las nuevas generaciones pudieran aprender de ti esos magníficos valores y a dejarse el sueldo de un mes en anillos, colgantes y cadenas de oro.Y si alguien tiene por ahí algún capítulo para cambiar (o quiere ver estos) que me de un toque. ¡Uno nunca se cansa de verlos!

Escríbenos

VOLVER A VIRUETE.COM