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Colegio
Degrassi fue una de esas series míticas
de los 80. Principalmente porque nunca la han repetido,
lo cual ya sabemos todos es un factor decisivo para mitificar
algo (ahí tienen por ejemplo el caso de Chocky).
Ah, y porque la era buena. Bastante buena.
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Y ahora vamos
con Runaway...
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Fuimos
muchos los que crecimos siguiendo las aventuras
de los alumnos de este instituo canadiense. Era
un programa que muchos veían, pero de la
que nunca se hablaba... Era algo que se llevaba
en secreto, como si le diera vergüenza o algo
así. Allí aprendimos antes que en
Sensación de vivir los peligros
del sexo sin condón (no comments) o de la
mononucleosis.
Luego
uno se hace mayor, recuerda sus series y se mete
en el foro de viruete a comentarlas...
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En
todo caso, la situación fue la misma en muchos
países. Degrassi conoció un éxito
inaudito para una serie de aquel país, y en su
propio país natal fue también un auténtico
éxito. Era cuestión de tiempo que realizaran
una secuela de algún tipo. Y nos ha llegado con
la forma de Degrassi: La nueva generación.
Y no, no sale Picard, ni Data, y
muchos menos Riker... Sino un nuevo grupo de alumnos
de edades comprendidas entre los 12 y los 15. Evidentemente,
la serie sigue tratando de los problemas adolescentes,
aquí no hay ni Ferris Buellers ni Parker
Lewis (aunque sí algún Jerry)
pero a la vez debe de intentar ser fiel a su legado. Son
muchos los fans, ya adultos, que se han acercado a la
serie esperando encontrar algo de lo que les enganchó
cuando fueron teenagers. ¿Lo encontrarán?
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Ella
se quedó embarazada. Él cogio el sida.
Moraleja: no escuches música.
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Si
nos atenemos a los primeros episodios, es evidente que
sí. El argumento es... ¡una reunión
de los antiguos alumnos del instituo! Por lo que podemos
ver, Joey (el del sombrero) es vendedor de coches
usados. Su compañero de grupo, Snake es
profesor del instituo... pero las cosas no fueron tan
bien para el tercer componente de Los Zits, Wheels
(¿of steel?), que acaba de salir de la carcel tras
varios años de condena por atropellar a un individuo.
Si os acordáis, al principio Wheels era un tipo
normal y simpático, pero se murieron sus padres
y todo le empezó a ir mal. La vida es así,
no la he inventado yo... Caitlin es presentadora en
plan Ophra (o Patricia) y está apunto
de casarse con un mamón de Hollywood. Es evidente
que con esto ya se han ganado la simpatía de los
fans de siempre. Pero no se engañen, que sólo
será durante el primer episodio.
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Las
dos generaciones del puto instituto.
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La
serie per se no va girar en torno a los antiguos alumnos,
sino a un nuevo grupo de chavales. La protagonista se
podría decir que es Emma... ¡LA
HIJA DE SPIKE! Un golpe maestro por parte de los guionistas
que hace que ya, de entrada, nos caiga bien la chica.
Emma tiene un cibernovio, para desesperación de
sus amiguitos tal y pascual. Su amiga Manny le
aconseja que quede con él. Emma, emocionada por
la posibilidad de echarse novio (?) decide quedar. Cuál
será su sorpresa al ver que se trata de un pedófilo
que pretende hacerla guarreridas españolas. Afortunadamente
sus amigos J.T. y Toby (por James Tiberius...
al final hay conexión Star Trek) leen sus
emails y descubren donde se aloja (viva el derecho a la
intimidad). Entre todos capturan al bribón a tiempo.
A ver si os enteráis que no se puede confiar en
la gente que conocéis por internet. Menos en mí,
que soy muy bueno.

Y
a partir de aquí, comienza la serie en sí,
con nuevos personajes: la chica guapilla y popular, la
fea y empollona, el macarrilla, el guapito, etc... Vamos,
casi como en la primera serie. O cualquier serie de institutos.
Como guilo permanente a la historia del insti, se incorpora
al reparto como profesor y Spike (ya con casi cuarenta
y con pinta de ama de casa) es una de las secundarias
recurrentes.
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Una
de las primeras cosas que llamaba la atención
de la serie es que los chavales protagonistas no
eran los típicos mozalbetes guapos y sanotes
de las series yankis. Cosa que se repite en la segunda
parte. Los chicos realmente parecen tener la edad
de sus personajes. Y son muy normales. Demasiado,
de hecho. Y es que da muy mal rollo ver las peripecias
de Emma o Liberty, que están en la peor edad
para las chicas, ya saben... Cuando ya están
comenzando a hacerse mujeres pero todavía
son niñas. Esto último casi parece
una canción de Terapia nacional, pero
es casi una realidad, y muchas de las chicas están
tan feuchas que dan mal rollo.
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Lo mismo para los chavales, que son tan tan críos
que uno tiene que pararse a pensar si tendría
esa pinta cuando empezó a ir al instituto... |
Yo
tengo especial manía a el chico de la foto. Por
que el cabrón es IGUAL QUE ASH, EL DE POKÉMON.
Por
lo demás, mucho nos tememos que se repiten los
argumentos típicos: las elecciones al consejo estudiantil,
el grupo de música (aquí llamado Tres
chicas y un teclado. Posiblemente el peor nombre del
mundo), las drogas, la homosexualidad. Lo de siempre,
vamos. Lo bueno es que, al igual que la primera serie,
los guionistas hacen las cosas entretenidas. La corta
duración de la serie (25 minutos) hace que tengan
que ir al grano con los argumentos y se dejen de rodeos,
y también de leccioncitas y demás historias.

¿Acaso
no hay nada malo en esta nueva encarnación de Degrassi?
Pues sí, y es que comparada con la original, no
tiene esa aureola cutre que jugaba a favor de la primera.
El presupuesto es mucho mayor y todo tiene más
iluminación, más color... La estética
algo sucia de la primera serie era un punto a favor que
la acercaba más a nuestros rancios institutos.
Eso y que, como es el siglo XXI, todo es más soso
que en los ochenta. Nadie lleva sombrero ni nadie luce
una primorosa cresta como la de Spike, ni nadie lleva
camisetas de Asia.
Telecinco
ha emitido la primera temporada completa, e incluso la
ha repetido... Los resultados de audiencia no han sido
especialmente buenos, al contrario que en Canadá,
donde ha tenido unos ratings espectaculares, especialmente
buenos en el sector de 18 a 45 años... Su público
vamos. Ya podían aprender los de Compañeros,
ya...
O
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