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Creo
que no descubro nada si digo que La guerra de
las galaxias era y es un pastiche que coje
de aquí y de allí, que se inspiraba
en muchas cosas y que las removía hasta conseguir
su propia identidad. Pero ¿qué sucede
cuando se hace un revoltijo basándose en otro?
¿Y cuando encima no se tiene ni el tiempo,
ni el dinero, ni el talento para llevarlo a cabo?
Pues pasan cosas como Farscape o, mejor
aún, como Star Crash, o Choque
de galaxias, una película italiana
en la mejor tradición explotadora de ese país,
la que nos dió el spaguetti western o los clones
de Tiburón, Zombi,
Mad Max, etc... |
La
historia va tal que así: hace mucho, mucho tiempo,
en una galaxia muy, muy lejana, un malvado interstelar
conocido como Darth... digo el Conde Zarth, creó
una estación espacial, del tamaño de un
planeta, capaz de acabar con mundos enteros. Creo que
me suena de algo. El caso es que el malvado Conde tiene
en jaque a la galaxia, aunque el Imperio del buen rey
se opone a sus malignas intenciones.
Ya
en su primer plano, los autores dejan clara su condición
de imitadores con aplastante sinceridad: una enorme nave
pasa lentamente ante nosotros y se pierde en el espacio.
Espacio, que por otro lado, se ve iluminado con estrellas
de los más diversos colores: amarillas, rojas,
azules... Quizá alguien debió de avisarles
que las bolas de navidad no son lo más indicado
para simular cuerpos estelares... La nave, que intenta
localizar la estación espacial del Conde, recibe
el ataque de unas burbujas rojas (creadas con una de las
peores transparencias que he visto en mi vida) que hacen
que todo el mundo se retuerza de dolor por lo suelos como
si hubieran asistido a un maratón de 24 horas de
La noche abierta. Pero antes de sucumbir,
consiguen poner a salvo al pasajero VIP: el príncipe
Simón.
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"...otros
100 años de prisión por grabar Lloraré
las penas..."
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Después
de los créditos, conocemos por fin a nuestros héroes.
Stella Star, intepretada por Carolynn Munro, bella
pirata interstelar, y su compañero Atkon,
que nos ofrece una istriónica intepretación,
un estilismo similar a David Bisbal y más maquillaje
que la propia Stella. ¡Pero nuestros héroes
están en apuros! La policía (un marciano
calvo y un robot idiota) les persigue, y no les quedará
otra que huir, a base de pulsar botones, y decir expresiones
como "toda la potencia" o "máxima
velocidad". Según Akron, apenas tienen un
5% de posibilidades de sobrevivir al hiperespacio, cosa
que no sólo parece no importarles, sino que se
toman a cachondeo.
Por
supuesto, los dos sobreviven, pero son capturados finalmente
por las autoridades, que manda a Stella a prisión.
El uniforme que debe llevar allí es bastanet más
discreto que la ropa que su habitual bikini de cuero.
Para que se quejé. Pero en tan sólo dos
minutos, consigue escapar, a costa de las vidas del resto
de presos y guardias, y huir... sólo para volver
a ser capturada. El emperador de la galaxia, viendo las
maneras de estos dos tipejos, decide encargarles el rescate
de su hijo, el príncipe, perdido en algún
lugar de la galaxia.
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Los
siguientes 45 minutos de la película se pueden
desglosar de la siguiente manera:
a)
Stella llega a un planeta
b)
Es capturada o amenazada por algún psicotrónico
alien o monstruo.
c)
Es salvada por alguien (hoy en día las feministas
se echarían encima del film).
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Los
peligros son de la categoría de una tribu de amazonas
en bikini o un robot gigante en el más puro estilo
Jason y los Argonautas, salvo que está
animado con un stop-motion de vergüenza ajena. Incluso
corre en peligro de morir congelada en cierta ocasión.
Ningún problema, ya que será salvada de
los villanos por el robot de abordo, por el propio Akron
o por...
DAVID
HASSELHOFF.
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"¿Así
que te pasas toda la peli en bikini? Mmm... Eso
me da una idea..."
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Efectivamente
amigos, el actor más admirado de todos los tiempos
debutó en Star Crash, interpretando al ya
mencionado príncipe que buscaban los buenos deben
rescatar. Para su espectacular rescate, David no se corta
y un pelo y decide asaltar la guarida de los monstruos
malos LANZANDO RAYOS POR LOS OJOS o utilizando UN SABLE
DE LUZ. Bueno, una espada láser, no vaya a ser
que los denuncien. A destacar el exceso de maquillaje
y rimell del que hace gala el joven Michael Knight,
ni los Poison esos, oigan. Y ahora que lo pienso, Stella
Star parece el nombre artístico de algún
cantante glam.

Nuestro
trío de héroes descubre la guarida secreta
del Conde, quien les pilla con las manos en la masa. En
lugar de ejecutarles sumarísimamente, y como buen
villano de película que es, decide ordenar a sus
dos esbirros robots que los liquiden con sus cimitarras.
En el combate, Akron y Simón utilizan el sable
de luz la espada láser para deshacerse de ellos,
aunque el rubiales es herido en el hombro, herida que
resulta ser fatal. Se ve que los de su raza tienen el
corazón en el hombro izquierdo, ya es casualidad.
El caso es que alguien tiene que morir para dotar al filme
de más dramatismo, y el propio Akron, en el más
puro estilo Obi Wan, afronta el momento con filosofía
y hasta alegría. Lo curioso es ver como Lucas copió
después esta escena en el comienzo de La
amenaza fantasma con dos Jedis luchando contra
robots. ¡Que le denuncien!
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La
batalla final entre las benévolas fuerzas imperiales
y los esbirros del Conde Zarth forma parte ya de la
historia del cine. Refugiado en su estación
espacial, en forma de mano, ordena que se adopte la
posición de batalla, que consiste en que dicha
mano... cierre un poquito los dedos. A continuación,
sufre el asalto de las naves imperiales y de unos
torpedos de los cuales SALE GENTE (visita esta
web si quieres ver un video). Pero
la invasión fracasa... y los buenos deciden
utilizar su último recurso, el Choque de
galaxias, "un ataque en la cuarta dimensión",
según Hasselhoff. |
Dicho
ataque consiste en coger una nave enorme y lanzarla directamente
sobre la mano. ¡Chúpate esa, Almirante
Ackbar! Por supuesto, todo sale bien y la galaxia
vuelve a estar en paz, pero... ¿por cuanto tiempo?
A
principios de los 70, la industria italiana funcionaba
a toda máquina, fabricando desde cine de autor
hasta explotaciones de todo tipo: apenas tres meses después
del estreno de La guerra de las galaxias ya se estaba
rodando este encantador engendro. Detrás de la
cámara, Luigi Cozzi, perpetrador de simpáticas
y menos simpáticas series zetosas (como Contaminación:
Alien invade la tierra). De alguna manera, consiguieron
convencer a John Barry para encargarse de la banda sonora,
sospechosamente parecida a la Memorias de África
del mismo autor. Además de Hasselhof, y Munro,
el malvado Conde estaba interpretado por el genial Joe
Spinelli y en el papel Emperador tenemos a Christopher
Plummer, que siempre ha gustado de presumir de ser "de
formación shaskesperiana". ¿Se leyó
alguno el guión antes de aceptar?
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¡Soy
Batm... digo el Conde Zarth!
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Y
es que el guión de la película es pueril,
plagado de diálogos absurdos y situaciones ridículas
y con unos agujeros por los que cabría Godzilla.
El escaso presupuesto tampoco ayuda precisamente a tomarse
más en serio la película. Pero la cualidad
que la redime es que es tremendamente divertida. Sus defectos
acaban jugando a su favor, y con la cantidad de situaciones,
monstruos y problemas que encuentran los protagonistas,
no hay lugar para el aburrimiento. Con lo cual, al final,
se convierte en un subproducto entrañable y al
que se le coje cariño.
Desgraciadamente,
cada vez hay menos sitio para la explotación y
las auténticas series B, en un mercado donde se
apuesta por la mediocridad y la uniformidad. Desde luego,
yo me quedo mil veces con esta Choque de Galaxias antes
que con la nueva y cochambrosa trilogía de George
Lucas. Es mil veces más entretenida y honesta y
además, a qué protagonista prefieren. ¿A
la sinvergüenza de Stella Star o al insoportable
Anakin? ¡Yo lo tengo clarísimo!
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¿Merece
o no merce la pena la peli?
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