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Jose Luis Viruete 24-06-05

Una de las cosas que hace rica la conversación con tus "semejantes" es las peculiaridades, las rarezas y manías que tenemos cada uno. Por supuesto, es bastante menos divertido cuando resulta que el personal no sabe, directamente, de que leches le estás hablando. Esto es lo que me pasaba a mí cuando iba al cole y comentaba a la gente que mi serie favorita era MASK. ¿Cuál? Exacto.

En 1985, la juguetera Kenner no estaba precisamente en la vanguardia del mercado. Se encargaban de fabricar los muñecos de Star Wars, pero otras empresas le estaban quitando el mercado con cosas como Masters del Universo, GI Joe o Transformers. Los mandamases de la empresa decidieron buscar nuevas ideas, en una escena que nos imaginamos como la escena de BIG en las que se sopesaban los nuevos juguetes, y fruto de ese brainstorming nació MASK, que unía los vehículos transformables, en este caso, en otros vehículos, con el aspecto paramilitar de GI Joe ( y con su aspecto de muñones de plástico). Un éxito seguro, en teoría, claro.

Para apoyar la línea, y como no podía ser menos, se aproximaron a varias productoras de dibujos animados con la idea de hacer una serie de animación con sus personajes, herramienta indispensable a la hora de sacarle los cuartos a los papas.. Al final el gato al agua se lo llevó DIC, que además de wiskey debió de hacer cerca de la mitad de las series de los 80, y sacó adelante los 65 episodios originales de la serie. Tanto los dibujos como los juguetes tuvieron cierto tirón, especialmente en mercados como Canadá, Francia, Inglaterra o Europa, pero en Estados Unidos nada pudo hacer contra el poder de Optimus Prime o Skeletor. Y lo que es peor. A España no llegó hasta 1991, cuando emitieron la serie en La Merienda, que por aquel entonces presentaba Evita Dinamita. Yo pude ver algún juguete porque tenía un colega americano, y me moría de la envidia.

Herbie tiene sueño, mira como bosteza.

Hablemos algo de la serie, que es al fin y al cabdo lo que pudimos ver. Lo primero destacable es que MASK son unas siglas, con lo cual tendría que estar escribiéndolo como M.A.S.K., pero no me da la gana. Significan "Movile Armoured Strike Kommand", así con K, como los del msn, que viene a significar algo así como "Comando deasalto móvil acorazado".

Era una organización, de tintes criptofascistas, liderada por el millonario ario Matt Tracker, dedicada a combatir a VENOM, un grupo terrorista xenófobo fascista que pretendía... bueno, cada semana pretendía hacer algo diferente, pero mayormente quería robar dinero.

Para ello, habían ideado una serie de vehículos, armados con rayos lásers y diferentes armas y capaces de transformarse en otros cacharros para aumentar su versatilidad. Así, las motos se transformaban en helicópteros, los jeeps en lanchas, los coches en aviones y los monopatines en koalas.

El tunning del siglo XXI

Pero no era éste el único avance tecnológico del que era responsable Tracker: el tipo también había inventado unas máscaras que otorgaban a cada miembro del grupo de un superpoder. Por eso se llamaba MASK la serie, claro, no porque apareciera el feto andante de la película de Cher. Con las máscaras, que recivían nombres rimbombantes, podían lanzar rayos (Spectrum, Backlash), volar (Jackrabbit), hacerse intangibles (Penetrator)... Los malos, claro está, también contaban con un gran número de vehículos y máscaras, habiendo robado la tecnología directamente al pánfilo del jefe de los buenos.

A Tracker le acompaban una serie de pintorescos personajes, cada uno, como hemos dicho, con máscara especial y su vehículo. Destacaban Brad Tunner, supuesto guitarrista con gafas de espejo que tenía pinta de hacer música a lo Aldo Nova, así rock con muchas programaciones, Bruce Sato, un chino inventor de juguetes o Gloria Baker, piloto de carreras. Gloria siempre me pareció muy atractiva y me daba pena que saliera en tan pocos episodios. Desde luego la prefiero al Ferrero ese de las narices. Y además su coche lanzaba rayos.

Ya de pequeño me gustaban los mullets y las jennis.

No podemos olvidar a EL HIJO DE TRACKER, un niño cansino llamado Scott cuyo papel en la serie era meterse en líos para que le tuvieran que rescatar, como Spriter y Chin-Chin en Meteroro. Totalmente asesinable. El fiel compañero de Scott era T-Bob, un cobardica y gracioso robot que se transformaba en moto y que yo adoraba, hasta el punto de construirme un T-Bob casero con un bote de cocacola, una cartulina y unos encuadernadores. Al terminar el capítulo los dos protagonizaban "divertidos" segmentos moralizantes advirtiendo sobre los peligros de hablar con desconocidos o meter un tenedor en un tostador, al estilo Sophi y Sultán en El Inspector Gadget.

Los malos también tenían telita. Se hacían llamar V.E.N.O.M. El acrónimo, "veneno", ya deja clara su baja catadura moral, pero cuando averiguas que significa Vicious Evil Network Of Mayhem (Red Malvada y Dañina de Mayhem), la cosa adquiere unos tintes autoparódicos muy serios.El tal Mayhem, de nombre Miles, era un tipo gordo y con bigote, parecido a Julián Múñoz, el novio de la Pantoja, que quería acabar con MASK y forrarse, en vez de dedicarse a la explotación moviliaria, como todo el mundo.

Con la denuncia al Tomate en la mano.

Para llevar a cabo su pérfido objetivo recultó a los mercenarios más inútiles del planeta, como buen villano de dibujos. Eran siempre los mismos: un tal Sly, con perilla y bigote, un ogro forzudo y la peligrosa y sexy (a mí me ponía ) Vanessa Warfield, que podéis ver más arriba. Todos tenían sus correspondientes armas, sólo que en versiones más chungas: lanzaban cuchillos, ácido y veneno... Como hemos dicho, tenían también unos superbugas que no sabían pilotar y que siempre acababan explotando o quedándose calados por su incopetencia. ¡Trata de arrancarlo, Mayhem!

Viruete.com, a favor de la familia.

Todos los episodios seguían un esquema muy parecido. VENOM atacaba algo, Matt Tracker se enteraba y reunía, con la ayuda de su ordenador a los agentes más idóneos para la misión. Siempre creí que ahí estaba la clave del triunfo de MASK sobre sus adversarios, en ese proceso de selección de personal que ríete tú de esas entrevistas de trabajo con una zorra reprimida que escrutina con su visión microscópica tu vitae. ¿Será así el ordenador de Infojobs? Por otro lado ¿por qué a veces había gente que no servía para nada en el episodio? Los chicos llegaban allí, tenían un primer encontronazo, descubrían que es lo que quería VENOM (un libro mágico, secuestrar a alguien), un segundo encontronazo, rescataban a Scott que se había metido en un lío y una última y desigual batalla en la que siempre ganaban los buenos, y a casita que es tarde y mañana hay que madrugar. Y así 65 episodios. Luego hicieron una secuela que iba de carreras, pero no consiguió que la serie remontara el vuelo.

El arma secreta de la serie era su enorme sintonía, posiblemente una de las mejores de dibujos de todos los tiempos. Hoy en día, cuando todas las series parece que llevan canciones pop segmentadas,y parece el arte de componer una melodía pegadiza y fácilmente idenficable en tan solo treinta o cuarenta segundos se ha perdido, es cuando más apreciamos joyas como la sintonía de MASK, una joya de aor poperizado netamente 80s, con su voz robótica, una pista vocal sencillamente perfecta (¿QUIÉN LECHES CANTABA ESTO?) y sus efectos especiales. Ideal para reinterpretarla en la ducha. Esa grandeza se aplica también a su cabecera, de las mejores que se recuerdan, y que hacían la serie bastante más excitante de lo que era en ralidad.

"Esto... me encantan tus spoilers. ¿Lanzan pulsos electromagnéticos?"

El primer medio en el que supimos de MASK en esta España nuestra fue a través de los videojuegos de Spectrum, Amstrad y Commodore. El éxito de la serie en el Reino unido propició la aparición de tres títulos para estos ordenadores, que tuvieron una excelente acogida en toda europa. Los tres son muy divertidos, si bien al que más jugué yo fue al primero, el cual conseguí acabarme con ayuda de un cargador. Trataba de ir rescatando a los miembros del equipo a base de reunir piezas de un extraño radar. La segunda parte era un arcade lateral de matar vehículos malos y la tercera trataba de Matt buscando a su hijo y superando diferentes pantallas con ayuda de las diferentes máscaras. Auténticas joyas pixeladas.

Posteriormente nos llegaron los cómics, editados por MC Ediciones, y que apenas duraron cinco números. Curiosamente fue la única vez que esta editorial respetó el formato original de los cómics ingleses que publicaba: tanto los del Juez Dredd como el resto de los de 2000 AD sufrían una reducción para adaptarlos a tamaño comic-book. También se salvaron de esas contraportadas con WASP o con Samanta Fox en bolas. Respetando los clásicos, sí señor, que aprendan los de Planeta.

Si creías que ya molaba, encima sale El monstruo de la montaña.

Tras tres años, y unos resultados buenos, pero por debajo de lo esperado, Kenner decidió olvidarse de la licencia y buscar alternativas, así que nuestros protagonistas de hoy quedaron olvidados como si de la Saturn se tratase, rescatados solo en los fanfics de algún pajero alemán de 32 años. Y nunca más se ha sabido nada de ellos, no han protagonizado ningún tipo de revival, tan de moda en los últimos años, y apenas es revindicada por los internatutas salvo en el algún post de "¿Se acuerda alguien de....?" perdido en foros ignotos.

Si MASK pasa a la historia, lo haría como un Quique de las series de TV, salvo por su influencia en la moda del tunning. Tuvo su línea de juguetes, su merchandising, su oportunidad de codearse con las grandes, pero se quedó todo a medio gas. A pesar de tener un buen número de capítulos, apenas cuenta con páginas en internet revindicando su legado. Sé que últimamente ha sido emitida por TVs locales. Dudo que tenga que hacer ante series más modernas, pero en Viruete.com queríamos reunir un homenaje al 20 aniversario de la serie. Me despido, no sin antes volver a preguntar ¿Quién leches cantaba la canción?


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